Jugando a ser Dios



Dicen que el hombre a veces juega a ser Dios y "no da la talla" por decirlo de alguna manera, sin embargo en cuanto a Flores se refiere no lo está haciendo nada mal, me refiero a la acción de recrear lo que la Naturaleza de forma espontánea nos ofrece, es cierto, hemos creado el plástico...pero también la flor, es todo un triunfo, las cultivamos en protegidos invernaderos, campos inmensos como los de tulipanes en Holanda. A veces las manipulamos o hibridamos para obtener nuevas variantes, en cualquier caso siempre con espectaculares resultados de colores imposibles o exuberancias inesperadas.

Los campos de dalias de la empresa Santacruzdhalias son todo un espectáculo. Os recomiendo seguir en redes sociales a Kristine Albrecht, su fundadora, sus imágenes de Instagram o Pinterest te alegrarán el día.


Flor cortada, esta expresión es ambivalente, tiene para mí cierta connotación triste, la muerte de la flor, pero pensándolo bien el sacrificio de la flor cortada es su razón de ser, ofrece su vida para que otros la disfruten. !Bien por ellas!, están provocando una invasión pacífica y necesaria. Hacen un gran equipo y se dejan manipular por manos expertas con resultados excepcionales conviviendo con otras especies en perfecta armonía, en un parterre del jardín, en un centro de mesa, un ramo de novia o un bodegón.



Ellas son capaces de relacionarse entre sí como los humanos deberíamos hacerlo.

Una humilde margarita silvestre junto a la flor más mimada del jardín,


o el rudo cardo con la suavidad de terciopelo de la rosa, contrastes inesperados que las flores nos ofrecen, "maridan" casi todas, unas con otras.


Son viajeras incansables, y su capacidad de adaptación es envidiable.

Las flores se están convirtiendo en un producto de primera necesidad, para muestra un botón, más de 20 millones de orquídeas bailarina se envían a Japón desde Taiwan cada año.

En Ecuador el cultivo de las flores comenzó hace 20 años. Antes estuvo restringido a coleccionistas y a la investigación científica. Ahora se expenden en los supermercados, floristerías e invernaderos de EE.UU. y Europa. Actualmente se exportan 60 000 plantas al año.

Ya no son consideradas económicamente inaccesibles, hay muchas opciones, floristerías de barrio, kioscos, tiendas de arreglos florales, o mercados tradicionales. Tengo una amiga que dice que todos los Martes compra pescado y flores, un pequeño capricho que nos podemos permitir, no siempre hay que comer lubina, unos mejillones son pura proteína y su precio te permite que en la cesta de la compra quepa un bonito ramo de flores, las hay para todos los gustos y bolsillos.

Ante la crudeza de la vida y en estos tiempos de pandemia no está de más recordar las palabras de Confucio "¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir"