El feliz sólo ve rosas y el triste sólo ve espinas


DIVINAS PALABRAS


En las rosas purpurinas

(y lo mismo en otras cosas)

el feliz sólo ve rosas

y el triste sólo ve espinas.

FLORITURAS Y DIVINAS PALABRAS. Flores bordadas sobre poemas que hablan de flores. No podía haber encontrado nada que se ajustara más al contenido de mi blog. Fue la semana pasada visitando en Madrid CASA DECOR 2021. Este año se celebraba en un edificio especialmente emblemático y singular, la Casa de Tomás Allende, en la Plaza de Canalejas con la Carrera de San Jerónimo. Este extraordinario edificio es muestra del estilo arquitectónico regionalista, proyectado por el arquitecto cántabro Leonardo Rucabado y construido entre 1916 y 1920.



El continente, es decir la casa-palacio, me emocionó más que el contenido de CASA DECOR, pero he de decir que recorriendo el espacio de María Santos, encontré algo que realmente me hizo pensar que la visita había merecido la pena.

Un luminoso y espectacular cuarto de baño.

Pegados a la parte trasera de los espejos encontré este pequeño tesoro, hojas arrancadas de un libro de poemas de principios del siglo XIX cuyo tema eran las flores y sus autores tan variopintos como José de Espronceda, Gabriel García Tassara, Enrique Gil y Joaquín Bartrina.




Descubrí a Bartrina en estos versos, este primer cuarteto de su poema es todo un presagio de su muerte próxima a los 30 años de edad.


Hace ya veinticuatro años

Que vivo solo conmigo,

Y hace cuatro años que deseo

Divorciarme de mi mismo.



Joaquín Bartrina padeció una tuberculosis pulmonar que le llevó a una muerte prematura, sin embargo se dice que sus continuas crisis mentales y visión catastrófica y decepcionante de la vida le llevaron al suicidio. Fue periodista, dramaturgo, libretista de zarzuelas y creador de un nuevo género poético, el arabesco. En la osadía de sus versos muestra en el fondo cierta ingenuidad.


Equivocadamente se atribuye a Campoamor su aforismo más famoso, "Si quieres ser feliz, como me dices, no analices, muchacho, no analices».



Menéndez y Pelayo, defensor a ultranza de la ortodoxia católica, decía de él «Quien desee conocer la literatura heterodoxa de estos últimos años, puede fijarse en... los extrañísimos versos pesimistas, ateos y heinianos del poeta catalán Bartrina, Bartrina tenía verdadero ingenio (mucho más que juicio y gusto), pero versificaba muy mal y escribía incorrectamente la lengua castellana»

y sin embargo, añado yo... versificar así es ingenioso y divertido, al menos para mí. Así habla del diamante:


aquella joya bella,

lágrima, al parecer, de alguna estrella,

halló, con rabia y con profundo encono

que era sólo un poquito de carbono.”



"Algo" es la recopilación de toda su obra poética. El autor no vio más que dos ediciones de su libro (1874 y 1877), la tercera y última fue póstuma. Y leídos algunos de sus poemas, pienso que Bartrina se merece al menos una lectura de tarde de Domingo, té negro y mantita ¿no os parece? pobre Joaquín le perdono su ateísmo y le alabo su deseo de conocer. Es por eso que en vez de recordaros algunos de sus versos más pesimistas os dejo con estos:


Por qué es menor el placer

que el deseo en el amor?

Porque el fruto no ha de ser

tan bello como la flor».